
Por ROBERTO SEBASTIÁN CAVA
No puedo olvidar el paso de “la cucaracha”. Era un vehículo arrastrado por un único caballo que pasaba de tanto en tanto y a la hora de la siesta. Venía del asilo de ancianos y se dirigía al cementerio de la ciudad. Llevaba un ataúd de madera natural y al escuchar el trote nu...







Please wait...

























