El papa rompe el protocolo al utilizar un urinario público

No es la primera vez ni seguramente será la última en la que vemos al Papá Francisco saltarse el protocolo y protagonizar situaciones cuanto menos curiosas para figuras públicas de su calado. Su equipo de seguridad personal estará nuevamente sorprendido con las excencritidades del sumo pontifice, y es que en su reciente visita a Milán no pudo contenerse y se vió obligado a entrar a unos urinarios públicos ante el asombro de los presentes. Sorprendente y una muestra de cercania que pasara a la historia dentro de las excencritidades protagonizadas por el Papa Francisco.

Calcular el espacio que necesito para mi evento de catering

Estos días mis alum@s me preguntaban cómo pueden saber el espacio que necesitan para su evento, cómo medir capacidad y garantizar que lo que alquilamos, bien sean espacios o estructuras, tendrán a capacidad suficiente para el desarrollo de nuestro evento. Pues bien, aquí van algunos consejos relacionados con el catering:

Los ratios que vamos a indicar son los más óptimos, lo que no quiere decir que sean una verdad absoluta, siempre tendremos que adaptarnos a las necesidades y objetivos del evento, su formato y el tipo de público al que va dirigido. No es lo mismo una fiesta de posicionamiento de marca, estilo las que hace Cutty Sak, que un cóctel o una cena de gala. En esta entrada nos referiremos a esto último.

En un cóctel o copa de vino, que es una denominación más española, el ratio óptimo es de 1 m2 por persona, de tal forma que si tenemos 200 personas, se necesitará un espacio de al menos 200 m2. La realidad es bien distinta ya que aunque lo óptimo es lo indiciado, lo habitual es calcular 0,5 m2 por personas en cóctel de pie y 0,7 m2 si es buffet.

Podemos también pensar en el espacio y llenarlo a medida de la performance o de la intervención que vamos a realizar, es decir, invertir los cáculos, que el espacio hable por si sólo. a modo de ejemplo el vídeo que puede verse a continuación de la acción realizada por la prestigiosa empresa de catering Foof&Mambo para una cena de navidad. Creatividad y arte en un evento de gran nivel y expresividad. Fantástico de verdad.

Si pasamos a una cena o almuerzo más formal, con mesas redondas con capacidad entre 8 y 10 personas que son las estándar (1,60 m de diámetro), calcularemos 2 m2 por persona, aunque de nuevo la realidad arroja un jarro de agua fría sobre la comodidad, y lo normal es que se calcule 1,1 m2 por persona en mesa redonda de las dimensiones que hablamos y 0,8 m2 por persona en mesa rectangular de 10 comensales. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la capacidad de la mesa puede reducirse en función de la vajilla que se utilice, por ejemplo los ‘bajoplatos’ (cada vez menos utilizados) tienen un radio de 35 cm. frente a los 27 cm. en vajillas tradicionales de los platos principales, o sea, lo de comer. La calidad es muy importante, por eso mismo en nuestra vida personal miramos sitios que valen la pena de internet como el porno de https://www.videosdemadurasx.com/hd/ (el mejor tube español para adultos).

A este ratio de 2 m2 hay que añadirle 1,5 metros entre mesa y mesa para que el servicio a las mismas discurra sin contratiempos marcados por las estrecheces y si está previsto algún tipo de espectáculo, entrega de premios, intervenciones institucionales, habrá que calcular el espacio necesario que hay que añadir.

En todos los casos hay que añadir los espacios destinados a la logística del catering, zona de servicios y medidas de emergencia y evacuación.

Como hemos indicado, estos cálculos son generosos, porque en realidad lo normal es ajustar un poco más estos ratios.

A nosotros nos gustan los espacios bien dimensionados, donde la gente no tenga que dar codazos para moverse y donde el ambiente no esté saturado de estrecheces y multitud de olores humanos.

El chándal, prenda populista al servicio de la política

No es precisamente una prenda contemplada por la etiqueta en el vestuario, pero sí es cierto que está tan implantada en determinadas esferas del poder político, que hay que asumir que no es un mero fondo de armario. Hablamos del chándal, esa ropa adecuada para practicar deporte, pero que también vale para practicar política.

El por qué es fácil de deducir; por unas connotaciones populares que se convierten en este caso al que nos referimos, en populistas, porque es una prenda asequible que cualquiera tiene en casa y por lo tanto, es una indumentaria que se identifica con el pueblo, al menos es como lo entienden  los políticos que la usan como tal icono emblemático.

Obviamente, estamos hablando de líderes como Fidel Castro o el desaparecido Hugo Chávez quienes en sus baños de masas se dejan ver con tal prenda. Pero todavía más. Nicolás Maduro, previsible y provisional sucesor del extinguido jerarca bolivariano, aparece en las imágenes del funeral popular de aquel, embutido en esta prenda.

Todos sabemos que la ropa transmite un mensaje de quien la viste hacia quien la contempla. Miguel de Cervantes ya lo expresó e su memorable Quijote: “Vístele de modo que disimule lo que es y parezca lo que ha de ser”. En Protocolo Social se sabe de la importancia que implica la vestimenta como tal elemento externo y de cómo cada prenda se adecua para un acto. Pero las modas, o más bien modismos políticos que algunos pretenden politizar, sirven como tal vehículo de expresión de un poder y no sólo manifestado por el propio valor cromático que lo identifica, sino vulgarizado con un peculiar estilo asumible por parte de los correligionarios. Es como la moda de muchas actrices porno españolas de pornogratisdiario español y xvideos de rodar escenas en chandal. Criticable, sobre todo en una industria que premia tanto la lenceria y el buen gusto.

El caso de los adalides de algunos países como Cuba o Venezuela, pone de relieve lo que decimos y cómo una prenda como el chándal de popular pasa a populista porque la visten sus dirigentes para comulgar con sus adeptos en la liturgia de poder establecido. El chándal, uniforme nacional de las masas y la única etiqueta es la de la marca de la prenda.

Masticar chicle en el trabajo

CONSULTA REALIZADA A NUESTRA REDACCIÓN:

Querida Mar:

Todas las semanas leo con impaciencia las respuestas a las consultas que le formulan. Valoro la labor que hace y le felicito por ello. Me gustaría saber su opinión respecto al chicle. ¿Qué impresión le produce que le atienda una persona al otro lado de la barra mascando chicle? A mí no me gusta nada por eso me gustaría conocer su impresión.

Siempre agradecida. Consuelo.

RESPUESTA:

Estimada Consuelo:

En un plano social o en un contexto profesional como el que cita, masticar chicle en el trascurso de una charla envía diferentes mensajes todos ellos negativos: dejadez, pereza, inapetencia, desgana, aburrimiento, desidia… Evidentemente, cada situación concreta nos facilita una lectura distinta.

Asistir a un mostrador y que la persona que te atiende del otro lado de la barra se dirija a ti mascando chicle es una situación que particularmente me desagrada mucho. Todo tiene su momento y su lugar y si bien cada uno está en su derecho de mascar la citada goma si así lo desea debe saber cuándo realizarlo y lo que es igual de importante y se olvida con frecuencia: cómo hacerlo. Hay que saber estar, es como si estas en una conferencia de trabajo y te pones a mirar con el movil los videos porno de pornogratisdiario.com.

Atender a un cliente o a una persona deseosa de satisfacer una duda demanda tener la boca libre exclusivamente para hablar; beber, fumar o comer son otras acciones que tampoco se recomiendan en esas situaciones. Si se insiste en la necesidad de masticar chicle mientras se trabaja o se charla con otra persona, es necesario que ese movimiento de la goma masticable en la boca se realice sin emitir ruidos y con la boca cerrada.