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Cuando el Protocolo vuela

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RobertoCava50x50Por ROBERTO SEBASTIÁN CAVA

Era una tarde de sábado con mucho sol en el otoño argentino y varios profesionales participábamos en una amable tertulia. Allí  tuve ocasión de conocer a un capitán de aviación comercial.

Desde niño me apasionan los aviones y los vuelos. No volé en monoplano sobre Cibeles pero a los siete años hice mi primer viaje en hidroavión cuatrimotor desde Buenos Aires a Entre Ríos. Mis recuerdos me llevaron a relatar al capitán algunos detalles de aquella mí inolvidable experiencia. La profesión siempre aflora y así  pude preguntarle sobre temas que pueden ser comunes. Había comenzado hablándole de los hidroaviones de mi infancia y, con curiosidad, le pregunté si en la aviación comercial se guardan determinadas normas protocolares. Le conté entonces la forma de comunicación que tenía el capitán con los pasajeros en aquellos lejanos años. No se me olvida que, a falta de megafonía, él hacía llegar a los pasajeros por medio de una azafata una tarjeta postal. La misma pasaba de mano en mano y, en ella, la figura del hidroavión Sandringham lucía en el anverso. En tanto en el reverso,el capitán, de su puño y letra, anunciaba la hora de llegada del vuelo.

Las preguntas se sucedieron y obtuve respuestas generosas. En primer término, algo que en Protocolo sabemos bien. Sin embargo cuando un profesional de otro campo lo dice, hasta resulta simpático. ¿Cómo aborda la tripulación un avión? El colectivo va hacia el aparato y asciende.  Allí aguarda al capitán que ingresa en último término. A partir de ese momento es él quien tendrá  el mando y bajo su responsabilidad se hará el vuelo. Los jefes de cabina controlarán los diversos documentos y los entregarán firmados  al personal de tierra.  Cuando los pasajeros han  ingresado se procede el cierre de las portezuelas y es entonces cuando el capitán asume la jurisdicción plena.

En la línea aérea donde se desempeña mi amigo, hay tres mensajes indicados para ser dados por el capitán. Los pasajeros son saludados al comienzo del vuelo para darles la bienvenida y mencionarles algunos detalles del viaje que iniciarán. Hablará más adelante en un “saludo de crucero”y  más tarde, para anunciar el próximo arribo. Es verdad que existen actualmente muchos medios para informar. Sin embargo se agradece siempre la voz clara y amable desde los mandos del avión.

El capitán es quien trasmite confianza y seguridad. Por eso sus  palabras siempre son precisas. No es lo mismo informar que asustar. Algo simpático puede ser: “Les habla el capitán y quiero contarles que nuestra ruta aérea está en excelentes condiciones. A lo mejor, dentro de cinco minutos, tendremos algunas turbulencias. Por eso les ruego que…”. En cambio un brusco: “Señores pasajeros, a sus asientos de inmediato, tomen todos asiento yutilicen los cinturones de seguridad…”.Muchas anécdotas pueden acudir en nuestra ayuda porque tenemos buena experiencia en viajes.

Las empresas aéreas brindan a su personal unas normas donde es evidente que no están ausentes las protocolares. Por eso, el capitán las pone en práctica, por ejemplo, con los saludos que se mencionaron. Como es lógico, puede añadir mensajes con la finalidad  de dar a veces tranquilidad al temeroso pasajero que viaja en la tercera cabina por primera vez y con turbulencias. En un vuelo de Barajas a Buenos Aires con un Airbus completo “hasta la bandera”, recuerdo la voz decidida y amable del capitán anunciando algo que sucedería. “Señores pasajeros. He dado orden de suspender el servicio de almuerzo porque tenemos un viento de 320 km por hora que nos impide avanzar regularmente. Nuestros  aparatos indican que en veinte minutos ustedes podrán continuar disfrutando  el exquisito menú que la empresa ha encargado para ustedes”.

Distante del anterior mensaje no olvido uno verdaderamente aterrador: “A este avión le ha caído un rayo y ha destruido parte de nuestro sistema eléctrico. Como no dispondrán de los aseos, ni se podrá servir caliente la comida, ni tendrán luz de lectura, les ruego aguardar hasta que descendamos dentro de dos horas aproximadamente”.

Pero volvamos a un vuelo sereno y plácido. Es posible que al capitán le comuniquen también si viajará alguna autoridad nacional o internacional. Es entonces cuando él la recibirá, la saludará y la acompañará a su asiento.  Cuando no le sea posible delegará la tarea en los jefes de cabina. En estos casos se aplicarán las normas protocolares y, en principio, la autoridad ascenderá en último término y descenderá en primer lugar.

El capitán y toda la tripulación de un avión están siempre a disposición de los pasajeros. Es verdad que la uniformidad impone un respeto que es necesario en todo momento. Por parte de ellos es evidente que existe un cultivo de los modales. Sin ellos les imposible cumplir con sus funciones, sonreír e  infundir serenidad por más recios que sean los viajes.

 
Martes
21 de mayo
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