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Portada Protocolo social Comunicación ¿Es adecuado enviar telegramas en la actualidad?

¿Es adecuado enviar telegramas en la actualidad?

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TelegramaCONSULTA REALIZADA A NUESTRA REDACCIÓN:

Estimada Mar:

Te agradecería me aclaras la siguiente duda, aunque más que sobre protocolo social es de empresa. En plena era de las comunicaciones inmediatas, ¿sigue siendo correcto enviar telegramas de pésame desde las instituciones?. Hasta la fecha su uso estaba justificado por la inmediatez, pero hoy en día ya no es así y existen medios menos fríos. Desgraciadamente, en los últimos meses nos hemos encontrado en esta situación y finalmente lo hemos resuelto mediante llamada telefónica o carta de pésame.

Agradeciéndote por adelantado la respuesta, recibe un saludo.

RESPUESTA DE MAR CASTRO*:

Estimada Eva:

Es cierto que vivimos una época de comunicaciones inmediatas. No obstante, aún hay algunas acciones que, bien por lo que representan, bien por mantenimiento de algunos elementos clásicos, no pasan de moda ni están fuera de contexto. El telegrama es uno de los sistemas de comunicación más antiguos que hay, anterior incluso al teléfono, y sin embargo sigue manteniéndose para determinados casos, como es el del pésame.

Es difícil establecer la corrección o incorrección en el hecho de enviar un telegrama. En tu consulta, haces referencia a la frialdad de un telegrama. Realmente, todas las opciones comunicativas que hay hoy en día tienen un punto de frialdad, y para romper esa situación, lo más aconsejable es la presencia de algún representante de la institución en alguno de los momentos del velatorio.  Sin embargo, a veces resulta imposible el desplazamiento, y en otras ocasiones no es aconsejable o apropiado. Analizando las posibilidades, parece poco adecuado hacer uso del teléfono, ya que son momentos difíciles para las personas cercanas al fallecido, que en muchas ocasiones no tienen ánimo ni humor para contestar a una llamada. Por otra parte, el telegrama puede equipararse a un SMS o un correo electrónico. La finalidad de estos mensajes es la misma: hacer llegar unas palabras de acompañamiento. Cualquiera de las tres vías son inmediatas, aunque igualmente frías.

Para elegir una u otra, hay que considerar las circunstancias. Un mail sería adecuado pero muy impersonal. ¿Quién envía el mail? ¿A qué dirección? ¿Se está seguro de que se recibirá en los momentos difíciles? Es posible que si, por ejemplo, desde una institución se envíe el pésame por mail a alguien cercano al fallecido, éste no lo lea hasta después de haber pasado el velatorio, por lo que parece poco apropiado. Una de las principales ventajas del telegrama es que se confirma la recepción del mensaje porque el destinatario tiene que firmar la entrega. Los SMS son igualmente fríos, aunque al mandarse a un teléfono personal hay mayor seguridad de que lo leerá la persona a quien va dirigido. Sin embargo, comparando el SMS al telegrama, parece más institucional y serio el envío de un telegrama.

Una carta de pésame, otra de las opciones que indicas en tu consulta, es una opción válida, por la posibilidad de extenderse y ser más personal. No obstante, no está dotada de la inmediatez (a menos que se envíe por mensajero). Por otra parte, hoy en día hay muchos tanatorios que están equipados de tecnologías que permiten la recepción de mensajes inmediatos. En los casos en los que esté disponible, ésta última opción parece la más adecuada: es inmediato, lo recibe quien lo debe recibir, y en el momento correcto. Sin duda, ante un telegrama, un SMS, un mail o una carta, si se dispone de la posibilidad de hacer llegar el mensaje al tanatorio, parece que esta última es la más acertada.

No obstante, como todo en el ámbito del protocolo y saber estar, hay que adecuarse a las circunstancias. Ninguna de las opciones es válida o inválida de por sí, depende del entorno, de cada caso, de la proximidad con la persona fallecida, de la relación con sus familiares, de la distancia… Demasiados factores para establecer una norma genérica.

Pero como respuesta a tu consulta, el telegrama, aunque es antiguo, no ha perdido su función.  Por lo tanto, disponiendo de todas las opciones, es la institución que envía el mensaje la que debe decidir cuál de las opciones se adapta mejor a la situación y hacer uso de ella, aunque algunas estén tildadas de poco actuales.

* en colaboración con Javier Campos de Varas

 
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Viernes
28 de noviembre
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